{"id":1982,"date":"2026-05-25T09:09:59","date_gmt":"2026-05-25T09:09:59","guid":{"rendered":"https:\/\/lesasturies.org\/?p=1982"},"modified":"2026-05-25T09:10:00","modified_gmt":"2026-05-25T09:10:00","slug":"la-ciudad-de-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lesasturies.org\/index.php\/2026\/05\/25\/la-ciudad-de-otros\/","title":{"rendered":"La ciudad de otros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El antiguo palacio avilesino, camino de convertirse en hotel. Imagen: Maia Rozada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La ciudad de otros<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Gonzalo Barrena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oferta y la demanda, cuando se instalan en los despachos del poder, convierten los centros urbanos en ciudades sin nombre, como en aquella llevada al cine por Joshua Logan en 1969 (\u201cLa leyenda de la ciudad sin nombre\u201d), en la que el oro era el eje alrededor del que giraba el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los bolsillos mineros en modo taberna, escapaba el metal en polvo para colarse a trav\u00e9s del tabladillo e ir a parar a los apa\u00f1adores que aguardaban en el s\u00f3tano, convertido el suelo de madera en cielo provisor de aquel derroche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, la fiebre del metro cuadrado se ha apoderado de las almendras urbanas, convertidas en carcasas vaciadas de vida propia. Sus habitantes han sido expulsados de las manzanas doradas por la especulaci\u00f3n, y temporalmente ocupadas por quienes van a ser debidamente desheredados por despachos de abogados c\u00f3mplices.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, en mitad del todo, \u00fanicamente podr\u00e1 respirar la turbamulta del consumo y los peregrinos del valor inmobiliario, pero residir, lo que se dice residir, dif\u00edcilmente podr\u00e1 hacerlo nadie que lleve hijos a la parada del cole. El centro de la ciudad es para otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde principios del siglo XXI, con el turismo global desbocado desde Budapest a Compostela, la caza global de las entra\u00f1as urbanas viene siendo tan despiadada que ya resulta imposible fotografiar tendales en Palermo. Y es cierto que algunas piezas nobles y fachadas se salvan del torbellino, pero en el interior de los inmuebles operan a sus anchas los demoledores. En ese rayo que no cesa, Avil\u00e9s se provee de un nuevo \u201cgran hotel\u201d con escalera de m\u00e1rmol macizo entre sus dos mitades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Casa del indiano Eladio Mu\u00f1iz, renombrada despu\u00e9s como Palacio de Josefina Balsera, la hija de \u201cVitoriano\u201d, pronunciado as\u00ed, sin tropiezos, por las lenguas cant\u00e1bricas, deviene en hotel de lujo y tope de estrellas m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de su construcci\u00f3n, en 1903. Juan Miguel de la Guardia, tambi\u00e9n autor de la bell\u00edsima \u201cVilla Magdalena\u201d en Oviedo, no pudo saber que el coraz\u00f3n de las ciudades se reserva hoy a \u201ctarjetas de otro\u201d, ni que la burgues\u00eda, realojada en fincas blindadas de la periferia, ya no ostenta en el ensanche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El antiguo palacio avilesino, camino de convertirse en hotel. Imagen: Maia Rozada. 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