{"id":580,"date":"2020-04-22T11:06:00","date_gmt":"2020-04-22T11:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lesasturies.org\/?p=580"},"modified":"2020-08-23T11:13:07","modified_gmt":"2020-08-23T11:13:07","slug":"sajambre-solidario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lesasturies.org\/index.php\/2020\/04\/22\/sajambre-solidario\/","title":{"rendered":"Sajambre solidario"},"content":{"rendered":"\n<p>En estos d\u00edas inciertos, Sajambre solidario.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo Barrena.<\/p>\n\n\n\n<p>El Fielato, 22 abril 2020.<br>En estos d\u00edas inciertos, mientras nos vamos convirtiendo todos en pobres con WIFI, brotan y se propagan las profec\u00edas con la rapidez de los virus. El caldo enrarecido del confinamiento y una humanidad a la espera de signos providenciales propician los vaticinios, que crecen como el ailanto en esta primavera recalentada por una informaci\u00f3n salvaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00e9ste no es el tiempo de los augures, pues el presente -fatal para muchos- apremia. Tampoco es el de quienes hacen partido en las aguas turbias de la pol\u00edtica, sembrando odio y aup\u00e1ndose sobre las cifras de los fallecidos. En estos d\u00edas extra\u00f1os de primavera, los comportamientos avanzados resplandecen.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sajambre es un valle cant\u00e1brico con mucha vegetaci\u00f3n y la poblaci\u00f3n diezmada. Pero las semanas de confinamiento y los d\u00edas de buen tiempo, han devuelto al valle la condici\u00f3n de para\u00edso, que por naturaleza nunca perdi\u00f3. En medio de sus casares, Carla Garc\u00eda Montoya y diecis\u00e9is vecinos m\u00e1s han transformado el WhatsApp en una herramienta de provecho y han puesto el nombre de Sajambre en vanguardia, a pesar de haber perdido en 100 a\u00f1os el 85% de su demograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1920, Sajambre contaba con una poblaci\u00f3n de derecho de 1.290 personas y 264 hogares, que as\u00ed se llamaban entonces las casas habitadas, porque todas echaban humo. Justo un siglo despu\u00e9s, en el concejo figuran 232 personas censadas, aunque s\u00f3lo 120 de ellas ven nevar en el valle. El resto trashuma y libra el invierno en zonas de supermercados, hospitales y colegios, parad\u00f3jicamente convertidos ahora en espacios de riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, al centenar amplio de resistentes los ha sorprendido esta pandemia con m\u00e1s de 70 a\u00f1os de edad, como promedio, completando sus vidas con la misma incertidumbre con la que vinieron al mundo, all\u00e1 por los a\u00f1os cuarenta, cuando la Espa\u00f1a era de Franco y en Sajambre gobernaba el clima. <\/p>\n\n\n\n<p>En la Oseja de hoy, apenas media docena de j\u00f3venes bajan de los veinte a\u00f1os. Pero algo tiene la tierra que lo transmite cuando es necesario: \u201c<em>Hay que actuar como Valle<\/em>\u201d, se dijeron, quiz\u00e1 porque Sajambre (Salia por Sella, y \u201cambron\u201d por \u201cvalle\u201d en indoeuropeo) lleva impresa en la geograf\u00eda y en el nombre la ley f\u00edsica de la confluencia, que obliga desde antiguo a pensar y actuar en com\u00fan, en una sextaferia digital que apurre a los mayores productos de primera necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un mes de alarma, contin\u00faan unos al tanto de todos, y los m\u00e1s j\u00f3venes hacen llegar una vez por semana, hasta quienes m\u00e1s se han de proteger, los suministros. Cuando la tienda del pueblo no abasta las necesidades, se aprovechan en com\u00fan los coches que bajan a Cangas, reproduciendo la funci\u00f3n que tuvo en su d\u00eda la \u201clinea de Oseja\u201d. Despu\u00e9s, la redistribuci\u00f3n de los encargos se acompa\u00f1a con el pan de Oseja, uno de los \u00faltimos servicios p\u00fablicos que conserva Sajambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso que, a prop\u00f3sito del virus, hayamos recuperado el concepto de actividad \u201cesencial\u201d: la panadera, el agricultor, la m\u00e9dica, el repartidor, los bomberos, la fisio o el enfermero, el guardia, la construcci\u00f3n\u2026o el t\u00fa a t\u00fa que se rescata con el trabajo a distancia, como es el caso de tantos educadores y alumnos que se han reencontrado flotando en las redes, agarrados como n\u00e1ufragos al correo electr\u00f3nico o al chat.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, ahora, cuando residir en la Espa\u00f1a vac\u00eda es una suerte y los espacios urbanos acusan el hacinamiento, es el momento de repensar el ecosistema, moderar el gasoil, templar el gasto y aprovechar la ola de comportamiento avanzado, radicalmente \u00fatil y dulce, que llega en brazos de la solidaridad vecinal. <\/p>\n\n\n\n<p>Y conviene tener presente que, en otro tiempo -el de las pestes antiguas- y en otros espacios -los que padecen hoy guerra y hambrunas- la muerte se ceb\u00f3 y se ceba sin piedad, como lo hace ahora entre nosotros. En todos sus escenarios prosperan especuladores, tahures y profetas como los que brotan hoy por doquier, y que engolan hasta los 14 euros el precio de una mascarilla o a cuatro el de una coliflor, porque en el r\u00edo revuelto del hambre o del miedo, el mercado se convierte en estafa.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, el r\u00edo de agua clara nunca crece y aplaca el af\u00e1n. Por eso, mientras el pueblo aguarda disciplinadamente la bonanza, es mil veces preferible la acci\u00f3n solidaria de Sajambre, con apellidos y nombre propio en cada entrega, que las cifras, curvas y picos de fallecidos sin nombre en la lengua de madera que habla el poder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos d\u00edas inciertos, Sajambre solidario. Gonzalo Barrena. El Fielato, 22 abril 2020.En estos d\u00edas inciertos, mientras nos vamos convirtiendo todos en pobres con WIFI, brotan y se propagan las profec\u00edas con la rapidez de los virus. 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