Actuación del Coro «Peña Santa – Ramón Prada» en Villanueva. 30 de diciembre, 2025.
El Fielato, 7 de enero, 2025.
Nosotros, nosotros mismos
Gonzalo Barrena.
En la vetusta iglesia de San Pedro de Villanueva, los coros de estas navidades pusieron una verdad a la vista de todos: la excelencia habita en los estregales.
Los griegos la denominaban areté y la buscaban por todas partes: un busto, la estampación cerámica, el remate de una columna, la generación de ideas o el puro ejercicio de la música. En las pequeñas polis del Egeo, los ciudadanos trabajaban el arte con el mismo empeño que la política, una palabra que viene de “ciudad”, el espacio cercano en que se materializa la existencia. Durante la última de las actuaciones, el Coro Peña Santa – Ramón Prada brilló repetidas veces en su repertorio demostrando que aquella excelencia clásica puede cosecharse a la puerta de casa.
Hubo un tiempo no muy lejano, antes de que todo pudiera comprarse en los bazares y de que las plataformas apurrieran cualquier artilugio a los domicilios, en que la sociedad local fabricaba las cosas con esmero, desde una buena mesa de carpintero hasta los bellísimos rótulos en la sobrepuerta de los comercios, pero bastan hoy los dedos de una mano para encontrar en la comarca talento profesional. Por eso, los conciertos corales “Ramón Prada” que promueve el Parador Nacional de Cangas de Onís, después de 25 ediciones, caltienen la esperanza en el genio local.
El penúltimo día del año, las sopranos y altos del “Peña Santa” hendían como una cuchilla estremecedora el aire de la iglesia, mientras tenores y bajos regruesaban el espacio sonoro con notas graves. El profesor y antiguo escolano Roberto Norniella, con su trabajo al frente del coro, certificaba el acierto de perseguir la excelencia sinn fein (“nosotros, nosotros mismos” en irlandés).